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Madre Mía

Que te has marchado me dicen y no lo creo,
Me vuelvo loco! lloro... y grito que no puedo,
Dejarte sola en este día por Dios cuánto lo siento,
Por qué no te cuide cuando aún había tiempo…

Quizá el sol salió en ti empañando mis sentidos,
Minando nuestro encuentro y el abrazo que aún te pido,
A un monologo de frases que ni tienen ya sentido,
O a las mil flores que nunca te di… y no por olvido

Aquí… envuelto en llanto de arrepentimiento,
De todas las caricias que te negaba… Madre mía; cuánto lo siento,
Se me escapan mil suspiros que te buscan en el cielo,
Pidiéndote perdón por todo tu sufrimiento.

Aun no entiendo si escucharás mi lamento,
Que me rasga el alma mientras grita que no has muerto,
Que vives en el presente de las cosas que recuerdo,
Que vives en mi ser y en cada advenimiento.

Hoy te escribo Madre mía ya sin aliento,
En esta tumba fría que me aleja de tu cuerpo,
Que separa el abrazo candil ante el arrepentimiento,
Aquel que sólo tú lo dabas y alejabas esto que hoy siento.


Mis promesas en silencio las elevo hasta el cielo,
En espera de que tu luz, se convierta en mi consuelo,
Madre mía cuánta falta me haces hoy que mi camino es ligero,
Ya podrás saber en mi angustia lo que anhelo.

Vuelve pronto o llévame a tu encuentro,
Que vivir sin ti, se ha convertido en mi tormento,
Vuelve pronto Madre mía y aleja mi lamento,
Que mi vida sin ti ya no tiene un argumento.

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